
Hay muchas, pero no nos vemos:
Lascivas flores malditas. Besos de madrugada, flores de malas intenciones y pétalos ocultos, seducción.
Transgresiones. Páginas escritas con caracteres incomprensibles ...
Mujeres, hay muchas y todas incomprendidas. Cargamos sobre nuestras espaldas el sino de la pureza virginal. No puedes mirarnos sin sentir de algún modo que haces algo prohibido, pecado de la carne... inmundicia del deseo. Ves en nosotras lo que tu mente trata de ocultar de tu cuerpo, mas no ves que nosotras somos lo mismo al otro lado.
Estoy esperando que lance la primera piedra quien jamás se ha visto envuelto en las corrientes del deseo... estoy esperando.
Ser mujer es todo un reto, para mi lo ha sido al menos: ser una señorita, delicada, de buen gusto, femenina, apta para decir lo apropiado en el momento justo y que nadie diga que eso es del siglo pasado porque en las subterraneas corrientes del pensamiento actual y a la hora de los "quiubos" eso adquiere un peso que podriamos no creer... y si creen que hablo fuera del tiesto preguntenle a Mente que tiene unas ideas bien interesantes sobre lo que tiene que ser una mujer.
Somos poseedoras de una amplia gama de identidades, somos susurros en los oidos y aún asi la sociedad nos castiga, y esta ves no estoy hablando en términos que rayan en el feminismo o en los lindes más comunes de la causa, sino que me comparo con el protagonista de una cierta historia:
" Había una vez un cierto apuesto joven que sedujo en la misma noche a dos damas. Cuan encantador habrán sido sus modos y formas que dos corazones quedaron prendados de sus ojos y cayeron bajo el manto de la seducción."
Una historia que podría haberse dado en el más encumbrado salon de una corte del siglo XIX, en un relato de Stendhal o en cualquiera de los carretes a los que todos vamos o hemos ido. En cualquiera de estos casos hay una "otra historia" en potencia:
"Había una vez dos amigas que al no ponerse de acuerdo en cual de las dos desplegaría el manto de sus encantos , esa noche, para seducir a un apuesto joven decidieron hacerlo al mismo tiempo "Total - se dijeron - asi podremos comparar nuestra experiencia". El joven sin poder resistir a las dos seductoras damiselas repartió entre ellas sus gracias toda la noche."
Comparo el ser mujer y ser hombre en ambas narraciones, me comparo con el de la primera y creo que ambas son los lados de una misma historia.
Las mujeres tenemos un lado castigado, como he dicho antes, por la sociedad a mantenerlo oculto y muchas veces hasta a avergonzarnos de él. Ya me pasó muchas veces y creo que definitivamente ya no más. Por qué, me pregunto siempre, es tan fácil para un hombre: él tira con cuanta mina se le cruza por el frente y es un super macho, en cambio, mientras más de su casa es la niña es más mujer.
Reconozco que exagero un poco los extremos y también que le veo un lado amable al asunto: este lado al que he denomidado como castigado es todo un mundo misterioso a descubrir, no hay seducción sin misterio. No obstante, tambien pienso en todas las mujeres que se ven reprimidas, que han tejido su mundo excluyendo una parte importante de ellas mismas y que dado un cierto tiempo vuelcan sus ojos a su vida y a su persona, viendo que hay un gran hueco.
Es fácil perder el autoestima y dejar de quererse. Hay mujeres que nunca se han sentido deseables por el simple hecho de que usar esa palabra en ellas misma es inmoral y ni hablar de ser capaces de despertar la "lascividad" de un hombre o de que ellas lo sientan. Estamos en los inicios del siglo XXI, pero esto es una realidad.
Creo que hasta a mi me cuesta reconocerlo públicamente: Si, la lascivia y el deseo también se apoderan de mi. (no tanto parece jeje) Como han podido ver hace unos días cambié mi nombre y creo que es porque estas ideas hace tiempo dan vueltas en mi cabeza y la verdad es que considero tener claro que es lo que soy a cabalidad es importante... y ya basta de mi nombre tan lindo y bueno: soy una mujer con mis sentidos bien puestos y he leido a Baudelaire que me condena como a las demás: también soy una flor del mal.
No quiero decir más, porque me interesa saber qué piensan o cuál es su experiencia al respecto o si están o no de acuerdo conmigo o, si es mujer, le ocurre esto a usted?. He dicho.-