
Ni siquiera el tiempo pasaba al rededor de los amantes. La última vez que se besaron, en aquella lejana cuidad, fue la única vez que se vieron.
Espacio en el que la subjetividad es reina, donde las copas han hecho lo suyo y la muerte se volvió lacha
(aunque dijeron las malas lenguas que la verdadera razón fue que quien la reemplazaria durante su ausencia seria su más cercano contrincante que además de eso militaba en el ps)Sea cual fuese la razón, nada justifica que esta mujer haya puesto en un segundo lugar a su hija en los primeros meses de su vida, que son tan importantes, ya que, en ellos los niños crean sus figuras de apego (importantisimas en su desarrollo posterior).